miércoles, 31 de diciembre de 2014

210 de 365 La Noche vieja

A punto de terminar el año 2014, llega el 2015, y muchos en lugar de recibirlo con alegría, lo recibiremos con recelo, con miedo. Convencidos que el año pasado íbamos a salir de la crisis, y aun vemos que como esto siga así, no hemos tocado fondo. Muchos seguimos en paro, no hay día que no me pregunte si mañana seré uno de los que las encuestas dicen sale del paro. Cada vez con menos cuartos para gastar, aun mas apurados, no hay forma de olvidarse de eso.
Pero estamos en Navidades, tenemos que cenar en familia y seguro que haciendo un último esfuerzo algo bueno tendremos para celebrar la noche mágica que cierra el año, esperando el 2015 venga cargado de mucha felicidad, trabajo y salud, que sigue siendo lo principal, jajajaja.
En fin para desintoxicarme de este próximo atracón, subo esta imagen que es de lo más sugerente y actual, hablamos del romanesco, que según me comenta mi frutera favorita es una variante de la coliflor, eso sí mucho más atractiva, con un aspecto extraordinario, verde lima y con los péndulos creciendo en forma de cono y fractal. En resumidas cuentas, para después de una cena bestial, nada mejor que una ración al otro día de esta hermosa coliflor cocida en agua o al vapor, jajajaj, bueno espero os guste y ya sabéis:

Mañana más




                    CUENTO DE AÑO NUEVO 
Dicen que cuando se acerca fin de año los ángeles curiosos se sientan al borde de las nubes a escuchar los pedidos que llegan desde la tierra.
- ¿Qué hay de nuevo? -pregunta un ángel pelirrojo, recién llegado. Lo de siempre: amor, paz, salud, felicidad...- contesta el ángel más viejo. Y bueno, todas esas son cosas muy importantes.
Lo que pasa es que hace siglos que estoy escuchando los mismos pedidos y aunque el tiempo pasa los hombres no parecen comprender que esas cosas nunca van a llegar desde el cielo, como un regalo.
¿Y qué podríamos hacer para ayudarlos? - Dice el más joven y entusiasta de los ángeles. ¿Te animarías a bajar con un mensaje y susurrarlo al oído de los que quieran escucharlo? - pregunta el anciano.
Tras una larga conversación se pusieron de acuerdo y el ángel pelirrojo se deslizó a la tierra convertido en susurro y trabajó duramente mañana, tarde y noche, hasta 1os últimos minutos del último día del año.
Ya casi se escuchaban las doce campanadas y el ángel viejo esperaba ansioso la llegada de una plegaria renovada. Entonces, luminosa y clara, pudo oír la palabra de un hombre que decía: "Un nuevo año comienza. Entonces, en este mismo instante, empecemos a recrear un mundo distinto, un mundo mejor: sin violencia, sin armas, sin fronteras, con amor, con dignidad; con menos policías y más maestros, con menos cárceles y más escuelas, con menos ricos y menos pobres.
Unamos nuestras manos y formemos una cadena humana de niños, jóvenes y viejos, hasta sentir que un calor va pasando de un cuerpo a otro, el calor del amor, el calor que tanta falta nos hace.
Si queremos, podemos conseguirlo, y si no lo hacemos estamos perdidos, porque nadie más que nosotros podrá construir nuestra propia felicidad".
Desde el borde de una nube, allá en el cielo, dos ángeles cómplices sonreían satisfechos. 
                                                                                                                                       Pancho Aquino 

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