Una de las costumbres
que había en mi lugar, era la de preparar los puñaos en las festividades de San
Antón y San Julián, algo que se está perdiendo y a pasos agigantados, una de
las cosas que a mi personalmente mas me gustaban, quizás porque ya no se hacen,
son los tostones, ricos tostones de trigo y cañamones, madre mía que recuerdos,
mi madre los hacia y le salían deliciosos, bueno todo lo que hacen las madres
esta bueno, verdad?
Unos días antes
mi madre se acercaba a casa de mi vecina Luisa y le pedía un poco de trigo, el
hermano Luciano, marido de la Luisa tenia siempre sembrado trigo y guardaba un
poco para estos menesteres.
Mi madre ponía el trigo en remojo para que se hinchara y
ablandara bien, al día siguiente en una sartén y bien escurridos, con un poco
aceite de oliva, no mucho para que no se enaceitasen, le añadía un buen puñado
de sal y a remover, sin parar de darle vueltas con el cucharon, para que no se
quemasen, luego ella sabía exactamente cuando estaban, el trigo cambiaba de
color, se ponían de color tostado y en ese momento apartaba, dejamos enfriar un
poco y cogíamos un puñao, y madre mía como estaban, era lo mejor del puñao.